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Derrota de la Nación Camba (I)
Fecha de publicación: 23/11/2009
Fuente: Cruz Medina
Una de las personas que resumió con mayor claridad el pensamiento de la Nación Camba fue Gabriela Oviedo, candidata a Miss Universo 2004
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Derrota de la Nación Camba (I)
Por J.J. Cruz Medina
DIARIO CAMBIO, LA PAZ.- http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2009-11-23&idn=11025
Es probable que el tercer cabildo convocado por el Comité pro Santa Cruz, denominado Cabildo del Millón, realizado el 15 de diciembre de 2006, hubiera marcado el momento de mayor triunfo de quienes, desde hace años, plantean la creación de la Nación Camba, sinónimo de la República Oriental de Santa Cruz de la Sierra.
El evento fue importante no sólo por la multitudinaria participación ciudadana, sino también por el impulso que otorgó a los procesos autonómicos de Beni, Pando y Tarija, en los que también triunfó el SÍ a la autonomía, en sendos referéndums con los que la denominada ‘media luna’ adquiría su máxima fortaleza. El referéndum de Santa Cruz fue convocado por el gobierno departamental y no por el Congreso Nacional, de acuerdo a ley; fue conducido por la Corte Electoral de Santa Cruz y no por la Corte Nacional Electoral, según normas vigentes.
Lo anterior alentó a grupos violentos que dejaban a Evo Morales con problemas al parecer irresolubles en el contexto nacional. Hoy se recuerda como una pesadilla que el avión presidencial no podía aterrizar en cinco capitales de departamento, con la inclusión de Chuquisaca, después del triunfo de Savina Cuéllar en elecciones prefecturales, adelantadas por la renuncia del prefecto Sánchez.
La violencia de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) se tradujo en toma de instituciones, incendios y saqueos de oficinas públicas, agresiones a soldados, policías, oficiales y jefes de las instituciones armadas del país. Hablar de una dualidad de poderes, como hizo René Zavaleta Mercado con relación a la Asamblea Popular de 1970, no parece una exageración, si se tiene en cuenta que el Consejo Nacional Democrático (Conalde), entidad que aglutinó a las autoridades de los departamentos nombrados, tenía casi el control de más de la mitad del país.
No pocos pensaban en esos momentos que la fractura de Bolivia en dos partes, como anunció de manera agorera el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, se produciría de manera irremediable. En la cúspide del civismo separatista campeaban con letras de molde estas recordadas palabras de Gabriel René Moreno, cuyo nombre lleva la Universidad más importante del oriente boliviano: “El indio incaico es sombrío, asqueroso, uraño, prosternado y sórdido”. Dos años antes, el 22 de junio de 2004 para ser exactos, el prefecto Rubén Costas, quien ya se hacía nombrar “gobernador”, dijo en el denominado primer cabildo, de los tres que tuvieron lugar con motivo de los estatutos autonómicos: “Ha llegado la hora de gobernarnos a nosotros mismos, de elegir de manera directa y democrática a nuestras autoridades departamentales. De administrar nuestros recursos económicos. De manejar los recursos naturales que nos pertenecen… Vamos en pos de establecer de inmediato el Instituto Autónomo Agrario que preserve el porvenir de nuestros recursos forestales y de la tierra”.
Lo concreto es que se había creado una Asamblea Legislativa Departamental encargada de promulgar leyes y de aprobar el presupuesto de la región. Asimismo, se estableció que la Corte Superior del distrito estaría constituida con vocales designados por esa Asamblea, cuyos fallos tendrían la autoridad de cosa juzgada, es decir, eran inapelables.
De manera paralela, la Nación Camba había dirigido una carta abierta a la ONU en la que denunciaba la existencia de un supuesto colonialismo interno, razón por la que pedía el reconocimiento a la independencia de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, con la incorporación de Chuquisaca, parte del territorio de Cochabamba y de la zona amazónica de La Paz. Varios de sus dirigentes viajaron a Europa a fin de lograr que la ‘media luna’ se convierta en ‘protectorado’ de naciones del viejo mundo, como ocurrió con zonas periféricas al término de la Primera Guerra Mundial.
Una de las personas que resumió con mayor claridad el pensamiento de la Nación Camba fue Gabriela Oviedo, candidata a Miss Universo, en el concurso de 2004. Éstas fueron sus palabras: “Quien no conoce Bolivia cree que somos todos indios del oeste. La Paz da esa imagen: gente pobre, de baja estatura e india… yo soy del otro lado del país, del lado este que no es frío, es muy caliente, nosotros somos altos, somos gente blanca y sabemos inglés”.
APOCALIPSIS DE SEPARATISTAS
¿Qué ha ocurrido para que en menos de tres años el proyecto separatista quedara herido de muerte? ¿Cómo explicar que su vanguardia de choque, los jóvenes violentos de la UJC, hubieran abandonado su sede, llevándose inclusive los muebles e implementos de limpieza? ¿Qué pudo ocurrir para que dos de sus principales dirigentes, Ángelo Céspedes y Víctor Hugo Rojas, pidieran su ingreso al MAS, y que lo mismo ocurriera con los lideres de las “barras bravas” de Blooming y Oriente Petrolero, Ángel ‘Chichi’ Pérez e Israel Franz Medina? Si las deserciones hubieran afectado sólo a los cabecillas de los grupos de choque la situación ya habría sido preocupante. Pero si ellas alcanzaban, como en efecto ocurrió, a funcionarios claves de la Prefectura cruceña, como el director de Seguridad Ciudadana, Jorge Aldunate Salvatierra, y al responsable del cuerpo de seguridad del prefecto Costas, Edmundo Arias, no resulta exagerado asegurar que los jerarcas regionales habían quedado con las espaldas desprotegidas.
Para ratificar que la crisis del proyecto oligárquico había alcanzado niveles profundos, cientos de profesionales organizaron eventos sociales para proclamar la candidatura de Evo, lo que mostraba que las capas medias cruceñas habían resuelto desmarcarse de las viejas logias. Tal vez el principal error coyuntural de la dirigencia oligárquica consistió en designar, el 26 de febrero de 2007, a Branko Marinkovic, como presidente del Comité Cívico. No cabe duda de que fue una demostración de soberbia el nominar a la cabeza del movimiento cívico a un descendiente de croatas, banquero, ganadero y terrateniente que no había vacilado en cercar con alambre de púas una enorme laguna a fin de utilizarla en forma exclusiva. La designación, decidida en forma corporativa, es decir por los grupos de poder económico, reflejaba, una vez más, el desprecio de las élites por profesionales que, desde hace años, trataban inútilmente de escalar posiciones en la sociedad cruceña.
Hubo confianza exagerada en creer que el control de los medios de comunicación, la prepotencia de los grupos de choque y la persecución a intelectuales contestatarios, cuyos nombres fueron difundidos en carteles callejeros como si fueran delincuentes prontuariados, eran suficientes para alcanzar sus delirios.
En el plano internacional, similar soberbia exhibió George W. Bush al designar a Philipp Goldberg embajador en Bolivia. Los separatistas estaban convencidos de que ese respaldo seria decisivo en la consecución de sus metas. Goldberg, entre 1994 y 1996, estuvo a cargo de la diplomacia norteamericana en Bosnia, desde donde coadyuvó a la fractura de Yugoslavia. Desde agosto de 2004 fue jefe de misión en Pristina, Kosovo, uno de los núcleos de la Guerra de los Balcanes. Estos antecedentes hicieron que su expulsión, ordenada por la diplomacia boliviana, fuera justificada por la mayoría de los gobiernos latinoamericanos.
El eslogan “quieren derrocar al indio” influyó también para que los países de Unasur dieran su respaldo al oficialismo, en tanto las naciones vecinas, salvo la voz más tenue de Perú, dieran su apoyo al régimen del MAS. Desde luego que la condena al separatismo fue aun más dura por parte de los presidentes Chávez, de Venezuela, y Correa, del Ecuador. El croata-boliviano Eduardo Rózsa difundió su discurso disgregador en un ambiente alienado contra Bolivia, lo que explica por qué los oligarcas se hubieran sumado a una prédica descabellada que, sin embargo, pudo desatar enfrentamientos sangrientos. Como es lógico, los servicios de inteligencia del régimen vigente aprovecharon esta coyuntura para herir de muerte a las organizaciones racistas y antiindígenas.
LAS CAUSAS ESTRUCTURALES
Los errores anotados, si bien tienen enorme importancia, dejan de lado desatinos aún mayores, como el no tomar en cuenta las transformaciones estructurales generadas por la Revolución de 1952, uno de cuyos logros más notables fue la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, lo que permitió que el traslado de migrantes collas al oriente del país tuviera alcances masivos. La mentalidad ‘cívica’ no tuvo la capacidad de preguntarse qué había ocurrido para que una ciudad, como Santa Cruz, de apenas 40.000 habitantes en 1952, hubiera crecido hasta 1.600.000 que tiene ahora. Este dato hizo que el escritor Jorge Suárez dijera que “Santa Cruz no es una ciudad cosmopolita sino cosmocollita”. Este entramado indo-mestizo dejó sin bases de sustentación a los delirios separatistas, cuyos voceros más estridentes fueron Enrique de Gandía y Carlos Valverde Barbery en el pasado y Sergio Antelo en el presente.
La soberbia oligárquica llevó a mirar de manera despectiva inclusive a destacados políticos e intelectuales cruceños que reclamaban una visión nacional desde el oriente boliviano, como Ñuflo Chávez Ortiz y los hermanos Sandoval Morón en la época del MNR, José Ortiz Mercado en el gobierno de Ovando, y Roger Ortiz Mercado, Jerjes Justiniano y Alejando Colanzi en el presente. Los peligros de ese aislamiento fueron advertidos por Carlos Hugo Molina, Susana Seleme, Reymi Ferreira y Ronald Méndez Alpire.
El pecado del “pensamiento único”, atribuido sólo al estalinismo, fue alegremente practicado por los cultores de la Nación Camba. No obstante, los hechos demostraron que el rascacielos separatista tenía cimientos de barro. La aguda confrontación hizo pensar que la oposición a las logias estaba reducida a los núcleos poblacionales del Plan Tres Mil, en la capital, y en San Julián y Yapacaní, donde núcleos de quechuas y aymaras y sus descendientes los poblaron desde hace décadas. Importantes escritores, como José Luis Roca o Hernando Sanabria, aceptaron el surgimiento del mestizaje entre la élite blancoide y los indígenas del oriente, pero se pusieron una venda sobre los ojos para no ver que los camba-collas eran un alud incontenible.
(Esta es la primera parte de un artículo que analiza, desde una óptica muy crítica, la acción de la Nación Camba en su estrategia separatista).
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